Insidious (2010), fiestaca en la casa del terror (Crítica sin spoilers)

Posted on mayo 16, 2011

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insidious

Acabo de llegar del pase que ha organizado Aurum en los cines Palafox de la película Insidious. El filme se estrena el 10 de junio, pero a través de las redes sociales han convocado a un buen número de espectadores con el fin de ofrecerles un primer pase de la película y, además, grabar las reacciones a los sustos con una cámara con visión nocturna. Muy del rollo con el que promocionaron [REC], una fórmula bastante divertida para mostrar a los espectadores potenciales lo que pueden esperar de la película. Yo estaba sentado en el centro. Mucho me temo que voy a formar parte de la promoción por los botes y GRITOS (sí, gritos) que di durante la película. El festival del susto.

Si aún no habéis visto, leído u oído nada sobre Insidious, os recomiendo que no lo hagáis. Aquí intentaré reflejar lo que es, para mí, Insidious, sin destripar nada relevante de la trama.

Insidious comienza siendo una película sobre una casa encantada. Con su matrimonio joven que se acaba de mudar, los hijos que dan un poco de mal rollo, un piano y un interfono para escuchar al bebé. Durante los primeros veinte minutos se suceden todos los clichés de las películas de casas encantadas, pero conectadas con buen ritmo y creando una atmósfera estupenda para que el salto a la locura máxima no sea tan acusado.

Ese salto a la locura se produce ante los ojos del espectador. En realidad, todo sucede delante del espectador. Cuando siempre se ha dicho que el buen cine de terror es el de “sugerir y no mostrar” y el de “utilizar el fuera de campo”, en Insidious el terror puede tocarse. No es una sombra detrás de una ventana. Los “espíritus” están con los personajes. Y eso, pese a esas reglas del terror, da mucho miedo. Los sustos en Insidious están muy estudiados. Se introducen en el ritmo de manera asfixiante. Llegado ese punto de locura máxima que os cuento, la película no da tregua y los saltos en la butaca durarán hasta el final.

Para que os hagáis una idea de a lo que me refiero con que “el terror es real”, imaginaos que hacen una película sobre el túnel del terror. Una casa en la que puede ocurrir de todo, porque sí, y en la que la interacción entre los “monstruos” y las víctimas es tangible. Eso es Insidious. El problema es que tanta “visibilidad” puede llevar a ridículo, y sí, en varios momentos, Insidious cae en ridículo. No sé muy bien si en un ridículo intencionado o más bien debido a un exceso de confianza del director. Sea lo que sea, yo disfruté cada segundo de estos momentos ridículos. De hecho, he decidido encumbrar a James Wan como el nuevo Sam Raimi. Me acordé mucho de Arrástrame al infierno (2009) en varios momentos de la película.

Insidious es lo que es, una película de sustos fáciles, sí, pero sustos tremendos. La atmósfera, además, está muy bien conseguida, y tiene varias secuencias de genialidad absoluta ( me quedo, personalmente, con el “viaje” del padre). Lo único que le resta un punto para mí a la película, es el actor que hace de padre. Es muy malo y no me gusta su cara. Pero hay caras mucho más feas en la película que os harán pasarlo en grande. No os la perdáis.

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