Hielo y Fuego (TOP 10 ESTRENOS DE SERIES 2011 V)

Posted on enero 4, 2012

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1. Juego de Tronos

Quién nos iba a decir que en un momento en el que la tendencia de la fantasía épica se veía un poco trasnochada, teniendo que retroceder varios años atrás ( El Señor de los Anillos) para encontrar una ficción potente y exitosa, iba a aparecer Juego de Tronos e iba a revolucionar de esta manera el cotarro. Me refiero, lógicamente, al mundo de la ficción audiovisual. No me vengáis los locos de la literatura épica a trollearme el blog. Bueno, venid, que quiero marcha.

Lo que ha conseguido Juego de Tronos, por encima de contentar a los fans de los libros ( cosa que ha hecho con creces), ha sido conectar con un público ajeno y, en principio opuesto, a la fantasía épica. Eso que se ha remarcado tantas veces sobre Juego de Tronos (que la fantasía es un telón de fondo, que lo que importa son las barbaridades que se hacen entre personajes), es tan cierto, que la serie la disfrutan tus padres y tu primo el que juega a las cartas Magic.

Lógicamente, la potencia de la historia, los giros de guión loquísimos y esos personajes tan hipnóticos ( sabéis que me quedo con Daenerys por encima de todos), se los debemos a George R.R Martin. Todas las virtudes, y algunos (pequeños) defectos de la serie, provienen del libro.

La magia de Juego de Tronos radica en el sexo y en la violencia. Por eso tenemos que darle las gracias al levantarnos, antes de comer, antes de cenar, y justo antes de ir a dormir, de que la serie se produzca en HBO. Las barbarides que ya ocurren en este primera temporada y que, atención al hype, se quedan cortas con las que se suceden más adelante en los libros, serían imposibles de representar en un canal de network. Me atrevo a decir que sería imposible de representar en cualquier otro canal.

En cuanto a la producción en sí, está claro que la estética de Juego de Tronos es heredera de El Señor de los Anillos. Le debamos a Peter Jackson la fantástica adaptación de la saga de Tolkien, y su influencia en las ficciones posteriores.  El éxito de Juego de Tronos radica en la representación del mundo de Poniente, que de verdad da esa impresión de inabarcable ( maravilloso el diseño del Muro, del trono o de lugares tan complejos como Nido de Águilas), pero también en sus actores. Un casting que al principio, a los que nos habíamos leído los libros, nos chocó un poco (Cersei, de primeras, a mí no me encajaba), pero que luego demostraron con creces que sólo ellos podían encarnar a esta realeza tan peculiar.

El elemento diferenciador de Juego de Tronos es la ruptura de la identificación con los personajes. El poco cariño que George R.R. Martin le tiene a sus personajes, se traspasa de las páginas a la pantalla y, sin contar demasiado para evitar spoilers, retuerce al espectador hasta el punto de hacerlo enfadar. Es un tira y afloja con las expectativas del espectador. Algo que, en estos momentos en televisión, sólo lo hace Juego de Tronos y Downton Abbey. Bueno, Boardwalk Empire y Breaking Bad un poco también, pero no de la manera salvaje de las dos anteriores.

En definitiva, una serie de enorme éxito que ha traído muchas alegrías a HBO, no sólo por parte de la crítica, que se ha puesto a sus pies, sino en la creación de un número potente de espectadores que serán fieles a la producción, así como las posibilidades infinitas de comercialización (merchandising, dvd etc.). Supongo que estarán dando palmas con las orejas.

¿Merece la pena verla? Cualquier tipo de reparo que tengas antes de ver la serie se evaporará en el primer episodio y hacia el capítulo 5 ya serás un fan incondicional. En el capítulo 9 gritarás como un poseso, y en el 10 saltarás de la emoción ante el cliffhanger final. Y esto es sólo el comienzo de la historia.

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