‘The Innkeepers’, (2011) Hotel Insidious (Crítica sin spoilers)

Posted on enero 7, 2012

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No sé si es cuestión de que me haya autosugestionado a mí mismo, y no hacía más que pensar en ‘Insidious‘ mientras veía ‘The Innkeepers‘ o que realmente la industria está empezando a apostar por una tendencia infantil en el género de terror que, sinceramente, me parece fantástica.

The Innkeepers‘ es la última película de Ti West. Un director que escribe y monta, es decir, que ofrece un producto muy de autor y al que, por lo tanto, podemos criticar con toda la autoridad moral que eso nos otorga. Ti West no era especialmente conocido por sus primeros trabajos, y su salto a la fama entre los fanáticos del cine de terror vino de la mano de Cabin Fever 2, secuela del primer título de Eli Roth, que, evidentemente, es una película de hiperculto. En Cabin Fever 2, Ti West mostró talento y aptitudes que un año más tarde confirmó en un pelotazo del cine de género como es ‘The House of the Devil‘.

‘The House of the Devi’l es en la forma una película muy artificial. Ambientada en los primeros 80 y rodada al estilo del terror de aquellas mitiquísimas películas, lo que esconde en su interior ‘The House of the Devil’ es una historia de terror potentísima. Sin dobles sentidos, sin descanso. Una película muy real y muy macabra que pilló al festival de Sitges en bragas y que catapultó a Ti West a las listas de directores que hay que seguir.

En ‘The Innkeepers’, sin embargo, parece que West decide tomar otra dirección completamente contraria a The House of the Devil, y se adentra en un terreno muy jugoso, como es el de las historias de terror de campamento. El argumento, la estética, el tono. A mí todo me remite a esos seriales tan fantásticos que emitía Canal Plus y Antena 3 cuando era pequeño. Me refiero a cosas tan maravillosas como ‘Historias de Medianoche‘ o ‘Pesadillas de R.L Stine‘. Esas historias que, nosotros, los niños españoles, veíamos a los niños americanos contar alrededor de una hoguera, y que luego nosotros imitábamos en nuestros campamentos, sintiéndonos como los niños de aquellas películas. Ese ambiente de leyenda urbana, que aunque es algo muy universal, está muy arraigado en EE.UU, pues ellos, al fin y al cabo, no pueden buscar historias de terror más allá de la creación de las primeras ciudades. 

La película tiene un tono muy extraño. No extraño en el sentido oscuro de la palabra, sino que más bien resulta difícil conectar con el ambiente de la película. Uno no sabe si está viendo una representación del ‘Hotel Embrujado’ de Disney (esa atracción tan guay en la que te tiran de un ascensor embrujado), o si en realidad está viendo algo más serio. Aquí, es donde yo creo que Ti West quería hacer residir la magia de toda la película y es, precisamente, donde más falla y donde se pierde definitivamente. Una película de una hora y cuarenta minutos que deja para los últimos 20 todo lo que los fans de ‘The House of the Devil’ estaban buscando. Y sí. Las escenas de terror de ‘The Innkeepers’ dan mucho miedo ( personalmente me encanta la del piano, que es de las primeras).

Pero, el resto es la descripción de un fin de semana muy aburrido en un hotel y de cómo los dos únicos empleados se lanzan al espiritismo como vía de entretenimiento. En este sentido, sí apunta algunas cuestiones interesantes como la del personaje de Luke, que es un friki de lo paranormal que no quiere cruzarse con ningún fenómeno extraño; o la incursión de ese fenómeno tan Youtube que es el de los sustos para vacilar a tu madre.

Todo en ‘The Innkeepers’ ya lo hemos visto antes. Y eso, que en realidad es lo de menos, lejos de integrarse de manera interesante en esa búsqueda de la estética de relato pop que antes mencionaba, juego muy en su contra cuando la película juega al despiste con las expectativas del espectador. Que, oye, repito que he pasado miedo en varios momentos. Pero si en ‘Insidious’ el terror tan tangible, tan plástico, funcionaba en el terrorífico comienzo de la película, y en ese final tan circense, en The Innkeepers no termina de cuajar.

Lo mejor de la película es, sin duda, esa scream queen nerd que interpreta Sara Paxton. Si no tuviéramos a esta protagonista tan peculiar, la película tendría un poso serio y muy ridículo. Pero gracias al tono ambivalente de Claire, que es muy tierna y muy loca, la película al final se gana nuestro corazón, y le perdonamos que en realidad no nos haya contado nada.

En definitiva, una película de aspecto maravilloso, con una dirección que sobresale sobre producciones del estilo, y con un tono inusual, que esconde en su fondo un vacío que nos pone un poco tristes. Porque queríamos que The Innkeepers fuera un Hotel Insidious.

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